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Antes y después: una cocina-comedor en Sanchinarro con calma nórdica y alma asiática

Antes y después: cocina Japandi en Sanchinarro (Madrid)
proyectos8 ene 20262 min de lectura

Una vivienda de 2003 en Hortaleza se actualiza con líneas limpias, tonos suaves y decisiones pensadas para cocinar de verdad.

DESPUÉS: El nuevo espacio integra cocina, isla y comedor sin ruido visual. La luz y la madera hacen el resto

DESPUÉS: El nuevo espacio integra cocina, isla y comedor sin ruido visual. La luz y la madera hacen el resto

En Sanchinarro, al norte de Madrid, Cheng y Xiaoqing querían una cocina que acompañara su ritmo real. Cocinan mucho en casa. Les gusta recibir. Y buscaban esa serenidad que hoy asociamos al Japandi, pero sin renunciar a gestos cotidianos muy propios de su cultura.

“La idea era que todo se sintiera ligero”, comenta Xiaoqing. “Pero también práctico. Aquí se usa a diario”.

El punto de partida

La cocina original, típica de principios de los 2000, acumulaba elementos que pesaban. Frentes bicolor. Encimera beige. Azulejo blanco pequeño. Y una barra que separaba más de lo que conectaba.

ANTES: Muebles laminados y una composición fragmentada. La barra marcaba un límite claro con la zona de estar.

Una reforma para ganar continuidad

El gesto clave fue ordenar. Se apostó por un frente principal limpio, con almacenamiento que no compite con la arquitectura. Los tonos se aclararon. Las líneas se afinaron. Y el conjunto se llevó a un terreno más silencioso, muy escandinavo, donde cada textura suma sin imponerse.

IZQUIERDA (ANTES): El arco quedaba como un paso funcional, sin intención. DERECHA (DESPUÉS): Se convierte en un marco sereno, casi escultórico, y ayuda a dar ritmo al conjunto.

Aquí, el arco no se escondió. Se potenció como pausa visual. Funciona como transición y, a la vez, como un guiño suave a un lenguaje más orgánico.

Materiales que no compiten con la luz

La paleta se mantuvo en neutros cálidos. Madera clara. Blanco roto. Herrajes oscuros para dibujar. Y una superficie continua que unifica: un revestimiento efecto mármol en la zona de trabajo, que refleja la luz sin estridencias y eleva el plano vertical.

“El objetivo era que el fondo acompañara”, explica Cheng. “Que no distrajera. Pero que se notara calidad”.

IZQUIERDA (ANTES): La barra actuaba como frontera y recargaba la lectura del espacio. DERECHA (DESPUÉS): Encimera despejada, grifería protagonista y un plano continuo que ordena y calma.

Una decisión cultural: cocinar con fuego

En España, muchas reformas saltan directo a la inducción. Aquí, no. La pareja lo tenía claro desde el primer día.

“El gas era irrenunciable”, dice Cheng. “Para saltear rápido necesitas temperatura y control. Es otra manera de cocinar”.

La elección no es un capricho. Es diseño bien entendido. Estética y hábitos en el mismo plano.

DESPUÉS: Frente principal depurado y equilibrado. Menos piezas, mejor lectura, y una cocina que respira.


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